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La rueda rueda rueda que rueda

Decepción

Decepción Ayer a la tarde al volver a San Sebastián y encender la radio del autobús salió un algo así: "Habemus Papam".
Cuando murió Juan Pablo II no me sentí obligado a hacer comentario alguno en la bitácora y solo me limité a poner en el blog un simple motivo papal. No me considero un hombre religioso, aunque me chiflan las iglesias y el arte sacro, y tampoco comulgaba con las decisiones del Papa polaco referentes al papel de la mujer, el celibato, la eutanasia, la investigación con células madre, etc. pero sobre todo por su posición frente al matrimonio entre personas del mismo sexo y el uso del preservativo como prevención frente al Sida, ya que son dos cuestiones que me afectan directamente. Soy gay, bueno, maricón, que es como se decía antes (lo de gay me suena raro, la verdad, y la palabra maricón creo que tiene mayor carga de rabia reivindicativa) y también soy seropositivo desde el año 1985. Mi compañero hace años que murió de Sida, y tras años de estar juntos me convertí en inexistente tanto para su familia como para la sociedad, al no estar nuestra relación reconocida en ningún ámbito. La muerte del papa abrió en mi la expectativa de que el próximo fuese elegido entre unos hombres más cercanos a la cruda realidad, esperaba que fuese elegido un cardenal de algún país pobre, o de talante progresista y abierto, por ejemplo. Cuando nombrasen nuevo Papa tampoco sentía que debiese escribir sobre el tema pero al oir que era Ratzinger el elegido me he llevado una gran decepción, al ser un hombre de la Curia romana, un hombre que está en el centro del poder, rodeado de lujo y boato. En fin, es lo que tiene el crearte expectativas. Sé que anteriormente era considerado un hombre progresita pero tras los acontecimientos de Mayo del 68, giró hacia posiciones conservadoras, cargándose lo que fue una esperanza para muchos católicos, la llamada Teología de la Liberación. ¿Y ahora que, seguirá en su actitud conservadora? ¿Volverá a una actitud más avanzada moral y socialmente, al verse libre de la fidelidad debida al anterior Papa? ¿Abrirá una Tercera Vía, contentando a unos y a otros? Comprendo que una institución tan inmovilista como es la Iglesia Católica desee un continuismo en la tarea realizada por Juan Pablo II y encuentro coherente la elección del colaborador directo de éste, pero pese a ello no deja de resultarme decepcionante esta elección. En fin, se abre un periodo de expectación que llenará páginas y páginas de los diarios, horas de televisión y radio, pero que a mi me resulta, al menos en este momento, decepcionante y la única expectiva que veo es seguir luchando desde la pequeña Asociación Antisida en la que colaboro y participo en sus acciones (todavía me acuerdo un 1 de diciembre, Día Mundial del Sida, repartiendo lazos rojos y condones ante la puerta del Ayuntamiento de Rentería que está junto a la iglesia del pueblo, de una señora que salía de ésta y me espetó a la cara: "hereje sinvergüenza" por querer ponerle un lazo y ofrecerle un preservativo), y como expectativa más inmediata, irme a la cama, que mañana hay que madrugar bastante y atender a los viajeros con la mejor de las sonrisas... que la vida sigue.
NOTA para curiosos: la foto es una de las claves del sotocoro de la iglesia de San Vicente, de San Sebastián, y representa a un Papa.
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