Bastión
Las obras de la nueva Estación de Autobuses de Pamplona saca a la luz el bastión de Santa Lucía de la Ciudadela pamplonesa.
Las obras de la nueva Estación de Autobuses de Pamplona saca a la luz el bastión de Santa Lucía de la Ciudadela pamplonesa.
A diferencia de otros años, éste apenas he podido asistir a ver alguna proyección de las cientos que se han programado estos días festivaleros. No había tenido tiempo de recoger un programa en el Centro de Información del Festival por lo que estaba bastante desorientado de las películas a ver. Trabajar todo el día y ver cine se compaginan mal. Por suerte el fin de semana de la Clausura he podido disfrutar de un par de películas que me han impactado sobremanera... y, cosas que pasan, fueron elegidas al azar, sin saber exactamente qué iba a ver cuando compré las entradas.
Me acerqué a los Cines Principe para ver que proyectaban el viernes y, pensando más en el horario de su programación, que en otra razón, compré entradas para dos películas. Una era para "Reinas" de Manuel Gómez Pereira, de la sección "Made in Spain", con un electo de atrices excelentes que bordan su papel. Es una comedia muy divertida, fácil de ver y con gran ojo clínico para "verlas venir". Su rodaje empezó antes que se diera el cambio político de marzo del 2004, al menos eso dijo Marisa Paredes en la presentación de la película, que junto con el director y varios actores más, aparecieron en la sala unos minutos antes de proyectarla, y en aquellos momentos no se pensaba, ni de lejos, que cuando se estrenase, su temática tuviese una gran actualidad. Cuando salí de la proyección y fuí a cenar algo al Bar Martínez, el de la calle 31 de agosto, pensé que GEHITU, la Asociación de Gays y Lesbianas del País Vasco, lo tendría fácil a la hora de conceder su "Premio Sebastián", pero no ha sido así, sino que se lo ha concedido a "Malas temporadas", con Javier Cámara. Tras cenar, volví a entrar al cine para ver la segunda película, de la cual sólo sabía el título: "Ni locas ni terroristas", de la sección "Rebeldes e insumisas", de Cecilia Barriga. Nada más empezar la proyección me percaté de que no iba ver ficción sino todo un documento filmado sobre una época, una problemática y un grupo de mujeres que han engrosado esa desgarradora lista de madres contra las injusticias. Fue empezar a escuchar los testomonios de aquellas mujeres para que, con el corazón en un puño y un nudo bajo la nuez hasta dolerme, empezar a llorar como hace mucho no lo había hecho. No sé si fue por mi condición de enfermo de sida, por revivir escenas y hechos ya pasados, por recordar testimonios semejantes, por no decir iguales, escuchados a mis compañeros de la asociación antisida, o por por lo qué, pero viví los 50 minutos que dura esta película-documento con gran dolor y rabia. No me veo capaz de poner por escrito lo que sentí y ví, pero me gustaría transcribir el texto que acompañaba a la ficha de la película como recordatorio de todo ello.
"NI LOCAS NI TERRORISTAS relata la odisea sufrida por un grupo de mujeres gallegas unidas por el doloroso drama de vivir con hijos enganchados a la droga o fallecidos por su consumo. Sin experiencias ni conocimientos previos en el trato con las autoridades políticas o judiciales fundaron, a mediados de los ochenta, la Asociación Erguete, para dar a conocer la magnitud de la inserción de la droga en Galicia, denunciar la dimensión del tráfico organizado por la mafia y financiar el tratamiento y la reinserción social de los jóvenes afectados. Carmen Avendaño lideró la Asociación.
Estas mujeres salieron de sus casas dispuestas a todo declarando una guerra sin cuartel contra la injusticia y la desidia de no pocos estamentos sociales".
La directora Cecilia Barriga dice: "Cuando iniciamos en Galicia el rodaje de este emotivo documental, no sabíamos del coraje de unas sencillas madres gallegas que en el umbral de su madurez sufrieron la destrucción o la pérdida de sus hijos y que en vez de apagarse eternamente en el dolor se transformaron en luchadoras eternas contra el narcotráfico. A través de entrevistas y testimonios, destapamos juntas las heridas de un pasado. Rebrotaron emociones dormidas. Volvimos a contar la historia de la vida de esos hijos adolescentes que se perdieron por la droga, mientras la sociedad daba la espalda a un problema que dejaría en Galicia, y en muchos otros lugares del mundo, miles de jóvenes muertos. El documental también refresca la conciencia de un problema que permanece, sólo que escondido bajo otra apariencia porque la droga sigue matando.
Pero ante todo este documental termina siendo un homenaje a estas madres a las que el destino inesperadamente les cambió la vida y pasaron a pertenecer a esa estirpe de mujeres que como las Mujeres de Negro que luchan en todo el mundo por la paz, o las Madres de la Plaza de Mayo, que han pasado generaciones buscando a sus seres desaparecidos, aprendieron a transformar el dolor en una fuerza que las hizo para siempre mujeres libres".
Salí del cine seco, con los sentidos abotargados por el dolor. Me acerqué al Kontra, pues sabría que encontraría allí a conocidos con los que compartir una cerveza y un rato de charla. Al poco de llegar apareció Mikel, que pese a estar devorado por la lipodistrofía causada por los antirretrovirales, sigue liderando EGHAM, el Movimiento de Liberación Gay de Euskadi. Estuvimos un rato de charla y poco a poco fui reconciliándome con el mundo y sus crueldades. Después de tantos años de sida, el poder seguir compartiendo con otros seropositivos buenos y malos ratos, como el pasado con Mikel, hacen sentirme privilegido, por estar aún aquí, por la lucha y crecimineto personal que conlleva, y por ver que poco a poco se va reconociendo la importante labor realizada contra la lucha antisida por colectivos de marginados como son los procedentes de la drogadicción y la homosexualidad.
Me levanté el sábado y el documental aún seguía rondando en mi cabeza, pero me sentía como nuevo. Esas cosas tiene el llorar. Te deja como nuevo. Cómo no lo tenía previsto de antemano no pude ir con Paco, ni con Lourdes a la Clausura del Festival en el velódromo de Anoeta, así que me acerqué otra vez a las taquillas de los cines Principe y compré un par de entradas para sendos pases. Apenas me fijé en los títulos, sino que compre para las salas que aún disponían de plazas libres (al ser sábado estaba casi todo lleno) y para las que tenían unos horarios que me permitiesen, entre una película y otra, cenar algo en la Parte Vieja. La primera película ví que se titulaba "Heroína" y era de Gerardo Herrero pero ya no sabía nada más de ella. Me vino otra vez a la cabeza el documental de Cecilia Barriga. Y resultó que la dicha "Heroina" era una dramatización de la lucha de estas mujeres gallegas de la Asociación Erguete. Película y documental se complementaban. Los dos films abordaban el mismo problema. Uno mostrando la cruda realidad, la otra nos mostraba que la palabra "heroína" tiene una doble acepción, la primera, droga que mata y la otra, mujer valiente que lucha por la vida. La película nos muestra el proceso personal y vital de una de esas valientes madres gallegas, que levantándose contra todo poder, sea legal o mafioso, contra toda incomprensión, denuncia y lucha contra el narcotráfico gallego. Su protagonista, Adriana Ozores, crea una madre coraje digna de pasar a los anales del cine español. Espero y deseo que los próximos Goyas hagan justicia con ella.
Tras cenar algo en el Martínez volví al cine a ver la segunda película. Se trata de "El penalty más largo del mundo", con un Fernando Tejero que repite el esquema del personaje que le ha hecho famoso, el portero de la serie "Aquí no hay quien viva". Cómo no cambie de registro corre el riesgo de encasillarse en este tipo de personajes, patéticos y entrañables a partes iguales.
Se acabó este Festival de Cine, que si bien en un principio pensé que me iba a pasar desarpecibido, ha resultado ser de los más emotivos que recuerde gracias a dos películas, sencillas y sin grandes pretensiones, que hacen justicia a esas madres corajes que se dejan la piel por amor a sus hijos, a la justicia y a la vida.
!Enhorabuena a los ganadores!
Estos días han comenzado unos movimientos de tierras a la salida de Lekunberri en dirección San Sebastián, y así han aparecido diversos monstruos rodantes que, con inmensas fauces, van devorando poco a poco lo que fue una extensa y bonita zona de prados, digna de una bucólica postal, que va a desaparecer para siempre. Al ver esto, le pregunté a un viajero del pueblo lo que iban a hacer allí y comentó que tenían previsto hacer una nueva urbanización de chalets. Y no sólo eso. También me comentó que está previsto en la salida del pueblo, en dirección Pamplona, ya en terrenos de Muguiro, toda una nueva barriada de viviendas, que había oído comentar que serían en torno a las 300.
También estos días la prensa navarra trae la noticia que la Asociación de Constructores y Promotores de Navarra había hecho una propuesta al Gobierno de Navarra de hacer una nueva ciudad, con 15.000 viviendas para una población aproximada de 45.000 personas, a unos 15 kms. de Pamplona, en terrenos del Señorio de Guendulaín., y sobre el Camino de Santiago que los atraviesa.
Comprendo que el país tiene que modernizarse y que la política de grandes infraestructuras viales era necesaria ¿pero esto no facilita el camino a los constructores?. Se hizo la Autovía de Leizaran para enlazar Iruña y Donosti y evitar el penoso trayecto del puerto de Azpiroz. Tras aparecer esta vía rápida el pueblo de Lekunberri, antaño cabecera del valle de Larraun y ahora desgajado de él como municipio propio, ha cambiado su modelo económico y social de forma radical. De ser un bonito pueblo de marcado carácter agrícola y turístico, esta fiebre constructiva lo está convirtiendo en un núcleo residencial de gentes con posibles, y ajenas al pueblo y valle, a mitad camino entre las dos capitales, pues ha quedado a media hora en coche de cada una.
Se está finalizando la Autovía de Logroño, con algunos tramos ya abierto, y no han tardado mucho los constructores en echarle el ojo a los bonitos terrenos cerealísticos que rodean la iglesia y el palacio de Guendulain. Y no se andan a "txikitas" sino que apuestan a lo "grande", con toda una nueva ciudad a las puertas de la capital. ¿Son necesarias tantas viviendas en Navarra? ¿No se estará construyendo muy por encima de las necesidades reales? ¿No creará un desequilibrio regional entre el centro de la Comunidad Foral y su periferia? ¿A quién beneficia esta fiebre constructiva de viviendas con precios inalcanzables para el común de la población? ¿Cuánto tardaran en proponer algo grandioso, entre Pamplona y Sagüesa, junto a la también proyectada autovía de Jaca?
En fin, políticos y constructores, caminan del brazo sin pudor alguno, realimentándose mutuamente. ¿Será esto lo que llaman "desarrollo sostenible" con que se les llena la boca a los políticos? Si es así, que me lo vuelvan a explicar porque yo lo debí entender mal.
El militar, con grado de general, y arqueólogo francés Francis Gaudeul, ha estudiado de forma muy exhaustiva las fortificaciones y recintos defensivos construidos en el País Vasco francés con ocasión de las diversas guerras entre Francia y España durante los siglos XVIII y XIX. Otros muchos datan de época protohistórica y han sido ocupados en diversas ocasiones en el curso de los siglos. Ha dado a conocer una serie de construcciones que a simple vista y para los profanos pasan desapercibidas y ha logrado, pese que en algún caso se ha llegado tarde y se han destruido, que sean consideradas patrimonio histórico y valoradas como tales. Dadas las características de estas obras, que carecen de elementos perdurables, como son muros de piedra u otro material duro, salvo excepciones, y el paso del tiempo que las ha cubierto de vegetación, hace que sean unos elementos del paisaje vasco francés totalmente desconocidos para la mayoría de los montañeros y turistas de estas montañas.
Para quien esté interesado en conocerlos puede consultar los escritos del General Gaudeul publicados en el Bulletin de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayonne.
De este lado de la frontera, del lado navarro, apenas se han estudiado y es muy desconocido la existencia de algún tipo de fortificación de este tipo. ¿Cuántos navarros saben que en el Alto del Perdón, a la derecha de la carretera que sube desde Pamplona, hay o había una fortificación de este tipo? Yo la conocí de forma fortuita al consultar unos periódicos antiguos en la Biblioteca de Navarra. En una noticia, que no recuerdo de qué carácter, citaba que había en este Alto, a la derecha de la carretera, unos fosos y trincheras excavados en el terreno y que se hicieron cuando las últimas guerras carlistas. Me picó la curiosidad y aprovechando una excursión que hice desde Undiano a la ermita de Santa Lucía y al antiguo lugar de Ipasate me acerqué a la zona donde se suponía que estaba dicha construcción. Me costó encontrarla pero allí estaba. A la izquierda, coronando una pequeña elevación, encima del camino que iba desde la cima del puerto a la ermita de Santa Lucia, al pocos metros de dejar el asfalto, aparecía entre la maleza y cerca de unos pinos ya crecidos, unos fosos de un metro de profundidad y unos dos metros de anchura que, si los recorrías, te percatabas que adoptaban una forma rectangular o cuadrada, ya no recuerdo bien, encerrando una superficie algo más elevada. En mitad de cada lado se veía una apertura en el talud, dando la impresión que servían para disponer en ellas los cañones. No era muy grande pues cada lado podría tener en torno a los 50 m. de largo.
No sé que habrá sido de todo esto pues esa zona ha sufrido una fuerte remodelación con grandes movimientos de tierra. Primero por el ensanchamiento de la carretera que quitó algunas curvas. Después por la instalación de esos gigantes que generan energía eólica y que han llenado por completo el cordal de la Sierra del Perdón. Hace tiempo que no he ido por allí y no sé si la zona está afectada por la construcción de la nueva autovía a Logroño. Me parece que no, pero será un milagro que aún subsistan estos vestigios.
No me resisto a traducir, más mal que bien, las palabras del autor, si con esto se consigue dar a conocer estas construcciones. Francis Gaudeul nos dice en su escrito "Enceintes et redoutes" aparecido en la obra "Pays de Cize", editada por Editions Izpegui, de Baigorri:
"Se encuentra en el "Pays de Cize", y particularmente alrededor de Saint-Jean-Pied-de-Port, unas construcciones de tierra o de piedra que se asemejan a veces pero que datan de épocas diferentes y con frecuencia muy alejadas: son los llamados "cercados o recintos" y los "reductos o fuertes".
Los recintos, con frecuencia designados en la toponimia local bajo el nombre de gaztelu (y sus derivados) son unos refugios defensivos que datan generalmente de la Protohistoria (Edad del Bronce y Edad del Hierro, entre 1800 y 100 a.C) pero cuya tipología ha podido perdurar hasta la Edad Media. Sin embargo, los que han podido ser sondeados o excavados siempre han aportado unos objetos que datan de la Edad del Bronce o de la Edad del Hierro, al mismo tiempo, a veces, que unos vestigios más recientes pues algunos yacimientos antiguos han sido ocupados en diversas ocasiones en el curso de los siglos.
Nosotros hemos censado ocho recintos de tipo protohistórico en el Pays de Cize.
Los reductos son mucho más recientes que los recintos. Existían alrededor de Saint-Jean-Pied-de-Port de 10 a 12 que constituían alrededor de esta plaza fuerte un cinturón defensivo más o menos cercano. Desgraciadamente la mayoría han sido profundamente mutilados y desfigurados con ocasión de trabajos de roturaciones y que no han dejado, a veces, más que simple rastros; algunos incluso han desaparecido completamente para ceder el lugar a unas viviendas o a edificaciones de explotación rural.
Casi todos esto reductos databan de la Revolución o del Primer Imperio y habían sido utilizados hasta esta época. Sean cuales sean su naturaleza, su origen y su antigüedad, estos vestigios han jalonado una parte de nuestro pasado: ellos han sido los testigos o el teatro de sucesos con frecuencia importantes, a veces trágicos. Es preciso saberlo y hacerlo saber. El conocimiento de estos recintos y de estos reductos sólo puede darles interés y hacer nacer o desarrollar, sobre todo entre los habitantes del Pays de Cize, la voluntad de conservarlos y de preservarlos."
En mi otro Blog pongo la traducción de la descripción que hace este autor del recinto de GASTELUMENDI si alguno quiere hacer una idea de la forma de estas fortificaciones.
Desde el 26 de septiembre de 1877 la hasta entonces "Calle de la Trinidad" recibe el nombre de "Calle 31 de Agosto" en recuerdo del incendio y saqueo que sufrió San Sebastián a manos de las tropas inglesas del general Wellington, tal día de 1813. Las crónicas cuentan que durante ocho días la ciudad fue arrasada y sus habitantes vejados y muertos por la soldadesca que se presuponía liberadora del invasor francés, bajo el mando del general Rey. Gran parte de las casas donostiarras desaparecieron con el incendio y sus habitantes huidos, y sólo la "Calle de la Trinidad" que corre al pie del cerro de Urgull se salvó de la quema. Debido a eso sus casa pares, junto al monte, son las más antiguas de Donosti. Aun así, la calle quedó incompleta pues sus primeros números: 2, 4, 6 y 8 desaparecieron para siempre. Hoy día queda el solar donde se ubicaban estas casas, en lo que es la entrada de la Plaza de Zuloaga.
Casi 200 años después la ciudad recuerda tal acontecimiento concentrando a gran número de donostiarras en dicha calle, que la recorren con una vela encendida en la mano, tras ello, se continua el duelo, pero de otra forma, más lúdica y alcohólica, en los numerosos bares que la jalonan puerta si, puerta no.
Los ingleses celebran a Wellington como héroe, los franceses recuerdan a Rey en el Arco del Triunfo, y nosotros ponemos las velas y nos vamos de bares.
El otro día al pasar por el pueblo guipuzcoano de Lizartza encontré una escena que ya había olvidado. Un poco más adelante de la parada del autobús había un fraile franciscano llamando puerta por puerta ejerciendo su labor mendicante. Esta escena, habitual hace muchos años creía que había pasado a mejor vida y que estos religiosos ya no salían a recorrer los pueblos solicitando la ayuda de los vecinos. Recuerdo de crio, en el pueblo de mi madre, Lerín, en Navarra, en donde pasaba el verano en casa de mis abuelos, de vez en cuando aparecía un fraile de estos que iba recogiendo limosnas casa por casa. Otros, que en aquella época también lo hacían, eran los mendigoss a los que se les llamaba "pobres de solemnidad" y que también eran socorridos. Era frecuente estar en casa y oir unos golpes en el portón de ésta y tras ello una voz que decía: ¡Ave María Purísima! y mis abuelos ya sabían con eso que venían alguien a pedir limosna, sea un fraile o un medigo. Mi abuela me daba unas ochenas y a veces, tras comprobar por la ventana quien era el que llamaba, también me daba media hogaza de pan y alguna fruta y me hacía bajar a darselas. Para mí, hasta que no me acostumbré, fue como enfrentarme al hombre del saco o a ese "coco" de nuestros miedos infantiles. Si era la hora de comer, bajaba mi abuela y lo acomodaba en un cobertizo que había junto al pajar y dándole una ración de lo que había preparado ese día para comer la familia. Si era a última hora del día le daba de cenar y le dejaba dormir en el pajar, advirtiéndoles previamente que no tenían que fumar. Si era invierno les dejaba dormir en la cuadra, encima de unos montones de paja junto a las caballerias que mi abuelo y tios usaban para la labranza para recibir el calor de estos animales. Si no traían manta, había unas en la cuadra para dejarselas. Eran muy bastas pero abrigaban como demonios. Mi abuela decía que eran de Bejar, como diciendo que eran de una gran calidad.
En fin, la visión de este fraile ha hecho que volviesen a mi imágenes de la niñez ya olvidadas, de una época de penurias y escasez, pero no por ello menos entrañables ya que forman parte de lo que somos y ha hecho que por un rato me entregue al placer de la memoria.
No quisiera dejar pasar la ocasión de hacer mención a un hombre que, a día de hoy, se le sigue considerando sabio y bueno. Se cumple hoy el décimo aniversario de la muerte de Julio Caro Baroja, aunque para ser justos hay que poner delante el "Don" pues así merece ser tratado y considerado.
Por mi trabajo de cara al público, en las estaciones de autobuses de Pamplona y San Sebastián he visto muchas caras conocidas pero es la figura de este hombre la que más vívida y clara recuerdo pese al tiempo transcurido desde la última vez que lo ví. En aquella época trabajaba en otra empresa distinta a la actual y estaba destinado en su oficina de Donostia que, por su ubicación en la estación de autobuses, gozaba de una excelente vista sobre el Pº de Vizcaya. Don Julio, cuando pasaba temporadas en su caserón de Itzea, solía aparecer, de vez en cuando, por san Sebastián y lo hacía en autobús. Cogía "La Baztanesa" y otras veces el "Bidasotarra" para venir desde Vera de Bidasoa. Tras acabar su gestión, o el asunto que le había traído, se volvía a su casa a eso de media tarde. Tras coger el billete, se dedicaba a esperar la hora de la salida dando pequeños paseos a lo largo del Pº de Vizcaya, bajo las moreras, otras veces lo hacía al otro lado de la calle, paralelo al río Urumea. Iba y venía, una y otra vez, y así se pasaba un buen rato pues siempre aparecía con bastante tiempo de antelación a coger el bus. Yo, desde la oficina, lo observaba y me llamaba la atención su aspecto cuidado, siempre atildado y con un toque rancio y relamido. Era un hombre más alto que bajo y de porte elegante, con cierto aire de dandy inglés, que solía vestir una amplia gabardina, otras veces abrigo, y si era verano, pese al calor, vestía americana de paño con refuerzos en los codos. A veces se cubría con una amplía boina y también, con un sombrero verde tirolés, de los que tenían una pequeña pluma en un costado y que desde entonces no he visto a nadie usar. En ocasiones, se descubría la cabeza y con las manos en la espalda sujetando la txapela, se detenía, y observaba a los demás paseantes y viajeros. Muchas veces llevaba pajarita, algunas de vivo color, que junto a su sombrero y atuendo le daba un aire de intelectual distraido y ausente. Intelectual era, distraido y ausente no lo sé pues no lo traté, pero si sé que ha sido una figura señera para la cultura navarra, y vasca en general. Siempre oí decir a mi padre que este hombre, así como el Padre Barandiarán, había hecho por Navarra más que cualquier pintamonas que estaban en la Diputación Foral y se emocionaba viendo su documental "Navarra, cuatro estaciones" pues suyo era el texto y que rodó su hermano Pio. No sólo lo decía mi padre, sino que también lo digo yo. Creo que ha sido uno de los pocos hombres libres y honestos que hemos tenido en aquella época de transición política y en la que se convirtió en nuestra propia conciencia, más preocupado por cuidar su libertad, libre de todo programa político, que de trepar política o socialmente. En fin todo un ejemplo de independencia intelectual y de libertad de conciencia.
Esta mañana al llegar a Betelu nos recibía una sorprendente pancarta en la que se nos daba la bienvenida seguida de una frase que me ha resultado chocante, por decirlo de algún modo: "BENDECID Al SEÑOR". Un poco más adelante, colgando de unos cables telefónicos aparecia recortada en el azul del cielo una Custodia, que se apreciaba que estaba hecha de cartón grueso. Así mismo, en algunos balcones y ventanas de las casas se veían unas bordadas sábanas blancas que en su centro lucían un escudo o anagrama. Extrañado por todo ello, he supuesto que se celebraba alguna fiesta religiosa en el pueblo, aunque después de tantos añós pasando por este bonito pueblo con el autobús no recordaba haber visto nada igual la víspera de la Virgen de Agosto. Al regresar de nuevo a Donosti, al mediodía, han subido algunos viajeros en Betelu y les he preguntado cual era el motivo de todos aquellos adornos y de las pancartas de bienvenida que había a las entradas del pueblo. Para mi sorpresa, me entero que esa noche había habido una concentración en el pueblo de 64 Agrupaciones de la Adoración Nocturna, procedentes de diversos pueblos de Navarra, así como de las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, unas pocas de Álava y de otras provincias, debido a que se cumplía el 1º Centenario de la fundación de la Agrupación de la Adoración Nocturna de Betelu y el 25º Aniversario de la Agrupación femenina, cosa que no sabía que hubiese esa diferenciación de sexos, lo que había dado lugar a que esa noche hubiese estado colapsada la iglesia y el pueblo de gentes beatas de todas edad y condición.
Cría que eso de la Adoración Nocturna era cosa del pasado, de esas cosas del Nacional-catolicismo de antaño, de cuatro beatas cursis y relamidas que se pasaban la noche en la iglesia, pero ante lo visto hoy, parece que sigue estando en vigor, y que sigue manteniendo una cierta capacidad de convocatoria, al menos en estos pequeños pueblos de la montaña navarra.
Hay cosas que cuesta entender pero así es. Este verano plagado de incendios forestales que han costado vidas humanas y gran cantidad de árboles calcinados, una sequía que hace que la maleza de campos y bosques sea autentica yesca, ha hecho que se prohiba hacer fuego en todo el medio rural, e incluso como es el caso de Navarra, fumar en los montes, pero aún es posible encontrar gentes que no se enteran o no se quieren enterar y siguen con sus prácticas domingueras de encender hogueras cuando van a pasar el día en el campo. Desde el viernes pasado, en la zona de descanso que existe cerca de la muga entre Guipúzcoa y Navarra, en el término del pueblo navarro de Arribe-Atallu, junto a la carretera que une Pamplona y Tolosa, hay instalado todo un campamento de campistas, una media docena de tiendas se ven, práctica por otro lado ilegal, y más hacerlo tan cerca de un río, que no se cortan un pelo y tienen día y noche una hoguera encendida. Cuando lo ví me llamó la atención, así como a varios viajeros del autobús que también se percataron del humo. Comentamos que enseguida aparecerían los forales para llamarles la atención y hacerles apagar el fuego. Pero cual sería mi sorpresa que ayer sábado durante todo el día estuvo la hoguera encendida, al menos en los cuatro viajes diarios que hago por allí ví salir humo, y hoy domingo seguía igual. Ante esto, al llegar al mediodía a San Sebastián he telefoneado a la Policia Foral contando lo que pasaba, identificándome e identificando el lugar en donde se estaba cometiendo la inflacción. El policia que me ha atendido me ha dicho que enseguida daría aviso a alguna patrulla y que se acercarían al lugar. Al volver esta tarde a pasar por este paraje, nada había cambiado, los campistas seguían allí y su flamante hoguera humeando como si tal. Al volver a Donosti, cerca de las 21,00 h. la situación no había cambiado, tal y como se aprecia en la foto que hecho al pasar. ¿A qué están esperando los forales? ¿Tiene que empezar a quemarse el bosque para que una patrulla se acerque a ver que pasa?
Hace unos años, creo que fue en el verano del 2000, a causa de unas prácticas de tiro por los militares del cuartel de Aitzoain, en su campo de tiro situado al pie de monte Ezcaba, produjo un gran incendio que devastó toda la ladera norte de este monte, tan querido por los pamploneses y cuya silueta es una de las señas de identidad de la vieja Iruña. Poco a poco se iba recuperando y ya se empezaba a apreciar la labor regeneradora de la naturaleza haciendo que esta ladera mostrase un aspecto reverdecido, aunque ralo y escaso de árboles.
Ayer de nuevo volvía el fuego a este entrañable monte pamplonés. Esta vez por una colilla lanzada desde un coche que cayó a un rastrojo, prendiendo fuego enseguida, pues con la sequía que hay y el calor veraniego, estos campos son pura yesca. Poco bastó para que el fuerte viento norte que hacía ayer llevase las llamas al cercano monte haciendo que de nuevo esta ladera se quemase en gran parte. Más vale que se reaccionó rápido y se pudo atajar el incendio pronto, salvándose la mayoria de la masa forestal que cubre el monte.
¿Hasta cuándo vamos se seguir tirando las colillas por las ventanillas de los coches?
Parece que algo tan evidente de declarar un incendio se tenía que haber erradicado de nuestros hábitos, pero por mi experiencia en la carretera sé que no es así. Es muy frecuente, sobre todo a la noche, que es cuando más se aprecian las brasas al caer al asfalto, ver que esta práctica se sigue haciendo y con más frecuencia de lo que se cree. Me parece que va siendo hora que cada vez que se vea hacer una acción de esta se llame a los forales o ertzainas para dar notificación del acto y los datos del coche infractor. No nos tiene que doler prendas el hacerlo ya que es por el bien de todos y no del Sr. Conde, como decía el chiste popular cuando se iniciaron las primeras campañas de prevención de incencios forestales.
Tal día como hoy, hace un año, murió mi padre tras una larga enfermedad.
Superar su muerte ha exigido asumirla, patentizar su ausencia definitva.
Pero hoy, después de un año, al recordar y escribir esto,
ese sentimiento de dolor y desamparo que me embargó ese día vuelve de nuevo y de nuevo, pese a ser un hombre adulto y maduro, resumiendo todo lo vivido, antes y ahora, sólo puedo decir: ¡se ha muerto mi papá!
El cartel anunciador de las Fiestas de San Fermín de este año es, por decirlo de alguna forma, didáctico. Consiste simplemente en la letra de la canción sanferminera más internacionalmente conocida, sobre el ya tópico color rojo navarro. Si alguno no se sabe la letra el cartel te la muestra. Esa festiva enumeración de fechas culmina con el alegre ¡¡¡7 de Julio San Fermín!!!, fecha que poco a poco a ido convirtiéndose en sinónimo de alegria y jolgorio. Pero hoy, este día, se incorpora a esa triste y macabra sopa de letras y números que son las fechas de los atentados cometidos por el fanatismo islamista de Al Qaeda. A los ya dolorosos 11 de Septiembre (11 S) y 11 de Marzo (11 M), acompañados que los no menos trágicos y penosos 16 de Mayo (16 M) de Casablanca y 12 de Octubre (12 O) de Bali, no recordando algunos más, se une el 7 de Julio (7 J). Londres se une también a esa lista de ciudades víctimas de esta barbarie. ¿Hasta cuando va a seguir aumentando esta horrible sopa de letras y números?.
Desde sencillo blog, un sentido y emotivo recuerdo para estas víctimas londinenses y sus familiares.
Tras acabar los sanfermines son muchos los pueblos navarros que inician sus Fiestas Patronales, aquellos cuyo patrón no coincide con los clásicos veraniegos de Santiago y la Virgen. Este fin de semana lo ha hecho el pequeño pueblo navarro de Arribe, que con dos días de alegría es suficiente. Muchos habitantes de este pueblo trabajan fuera y tienen un horario más urbanita que rural y mañana lunes deben volver a incorporarse al trabajo. Los menos viven en él y dedicados a labores agrícolas y ganaderas. Desde que se inició el verano han estado atareados con el corte de la hierba en los prados que lo rodean, pero para estas fechas festivas ya han rematado la faena y pueden tomarse este pequeño respiro, que durará poco, pues el trabajo en el campo nunca se acaba y no sabe de horarios ni calendarios laborales, ni pagas extras, no vacaciones pagadas, etc, etc. etc., aún queda voltear la hierba cortada para que seque bien y no se pudra, acarrearla y almacenarla. Tras ello y si el verano viene como es debido y llueve algo habrá nuevo corte de hierba antes de que acabe.... pero al paso que va me temo que no va a ser así. Está habiendo una fuerte sequía que está agostando los prados por lo que muchos ganaderos van a tener que comprar forraje para alimentar a su ganado este invierno. ¡¡¡Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva, etc!!! eso dice la canción infantil. Espero y deseo que lo haga pronto. Será el mejor regalo para estas buenas gentes de Arribe y el bonito valle de Arraitz.
Tras el ¡¡¡Pobre de mi!!! de anoche, Pamplona amanece tranquila y con resaca. Los últimos jaraneros aprovechan hasta el final, prolongando las fiesta. Ahora comienza el lavado de calles y plazas de la ciudad, así como el arreglo de parques y jardines tras ocho días sirviendo de confortable cama para los miles de visitantes... y la vieja Iruña volverá a ser la apacible ciudad de siempre.
Cómo dice la canción sanferminera ¡¡¡¡ya falta menos para el glorioso San Fermín!!!!
Seis de julio, vísperas de los sanfermines, Pamplona bulle ya de gente y alcohol. Pese a que estos días sanfermineros no tengo tiempo ni para rascarme no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer una pequeña entrada en el blog. ¡Felices Fiestas a todos!
"En mi pueblo hay una casa que cambia de color". Esto lo he oido o leido en alguna parte y no sé donde. Todos estos días, desde el 24 de junio al 4 de julio, el Kursaal, el emblemático edificio donostiarra, lucirá los colores de la bandera del arco iris para recordarnos a todos que desde el día 30 de junio todos somos más iguales y libres. Pese a este logro de mayores cotas de igualdad y libertad queda mucho por hacer. Las actitudes homofóbicas laten bajo bienintencionadas actitudes tolerantes. PROFUNDO RESPETO. ¿Es mucho pedir?
"San Pedro caluroso, treinta días bochornosos". El otro día, el 29, San Pedro, según el santoral que aparece en muchos calendarios, Mª Carmen, la etxekoandre del caserio Zía, de Azpirotz, al subir al autobús citó este dicho popular. No sé si es un refrán local de la zona o pertenece a ese acervo refranero que acumulan los tacos de calendario que se van quitando hoja a hoja, según pasan los días. Día de fiesta en Betelu, que celebra a su patrón con unas pequeñas pero entrañables fiestas en las que el buen comer y la misa congregan a buena parte de los vecinos de este pequeño pueblo navarro. Para diversión de los más pequeños, unos feriantes han instalado un pequeño carrusel y algunas casetas con chucherías, que de forma fugaz he podido fotografíar desde el autobús.
Entrañables fiestas populares que en estos pequeños pueblos mantienen esos cada vez más escasos rituales que conforman nuestra identidad, como son las grandes y pantagruélicas comidas familiares, la procesión con el santo patrón en la que se estrena ropa nueva y bailes al aire libre al son del txistu y tamboril.
Pamplona ya huele a Sanfermines. Esta mañana ya estaba casi completamente montada la noria del recinto ferial que esta junto a la Estación de Autobuses. Siempre que veo ese enorme círculo levantándose sé que algo empieza a moverse en Pamplona. Esta semana previa a San Fermín siempre la he recordado con gran cariño, pues la ciudad esta tomando fuerzas para la siguiente de desenfreno. Es una semana que los pamploneses nos la dedicamos a nosotros, sin interferencias de forasteros, y en la que se respira un aire de complicidad festiva. En fin, ya falta menos para el glorioso San Fermín, que dicho sea de paso es la semana de mayor trabajo y agobio, ya que es multitud los viajeros que se acercan a la vieja Iruña y lo peor no es llevarlos sino devolverlos a sus destinos, borrachos como cubas un buen número de ellos.
Ayer, al tenr libre en el trabajo, pude asistir a la manifestación del "Día del orgullo gay". Al llegar al Boulevard, punto de inicio de la manifestación, pronto encontré a viejos amigos (Zipa, Totxe, Joseba, etc) que también se habían apuntado a participar. Hacía algún tiempo que no nos veíamos por lo que estuvimos un buen rato de cháchara mientras la manifestación comenzaba su andadura. Sin quererlo, y distraidos como ibamos, no nos percatamos que nos habíamos quedado al final de la manifestación. Cómo no había visto la cabecera me adelante un buen trecho para poder ver la pancarta que la encabezaba. El texto el euskera y castellano era "Igualdad legal SI" e "Igualdad social YA". Así mismo una gran bandera, extendida en horizontal, era portada por varias personas. Cuando me volvía hacía el fondo de la manifestación para reencontrarme con mis amigos pude ver esta en toda su longuitud, entonces empezé echar algo en falta y sin embargo no caía lo que era. Cuando ya casi estaba finalizando y me incorporaba de nuevo al grupo manifestante me percaté de lo que era. Por primera vez no había ikurriñas, ni textos alusivos a los presos vascos, ni fotos de estos, no se coreaban slóganes nacionalistas, ni nada parecido. No me lo podía creer pero así era. Algo está cambiando.... y para bien.
Esta tarde al pasar por el pequeño pueblo de Sarasa, en la Cuenca de Pamplona, habían empezado las cosechadoras su labor anual. Al verla recogiendo el fruto de todo el año, me ha venido a la cabeza la trilogía de John Berger "De sus fatigas" dedicada a los campesinos, clase social que él no duda en catalogar de superviviente, ya que han sabido adaptarse a lo largo de la Historia a las circunstancias que les ha tocado vivir. Por supuesto los agricultores de hoy no pasan por las visicitudes del campesinado medieval, y sus trabajos y formas de vida han logrado cotas de confortabilidad hasta hace poco tiempo solo soñadas, pero siguen pendientes del cielo y su bendita agua. Estos días atrás, recorriendo el Camino que transcurre por las provincias castellanas, daba pena y dolor ver aquellos verdes campos de cereal tan escualidos y poco cuajados de espigas, dada la fuerte sequia que estamos padeciendo. Es frustrante ver como todo el trabajo de un año se echa a perder por falta de unas chaparradas primaverales, algo que nos cuenta comprender a los urbanitas que solo deseamos sol y buen tiempo para disfrutar de nuestros fines de semana y vacaciones de Semana Santa en unas campiñas que nos gusta ver siempre verde.