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La rueda rueda rueda que rueda

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2005.

06/08/2005

Otra vez

San Cristobal.jpgHace unos años, creo que fue en el verano del 2000, a causa de unas prácticas de tiro por los militares del cuartel de Aitzoain, en su campo de tiro situado al pie de monte Ezcaba, produjo un gran incendio que devastó toda la ladera norte de este monte, tan querido por los pamploneses y cuya silueta es una de las señas de identidad de la vieja Iruña. Poco a poco se iba recuperando y ya se empezaba a apreciar la labor regeneradora de la naturaleza haciendo que esta ladera mostrase un aspecto reverdecido, aunque ralo y escaso de árboles.
Ayer de nuevo volvía el fuego a este entrañable monte pamplonés. Esta vez por una colilla lanzada desde un coche que cayó a un rastrojo, prendiendo fuego enseguida, pues con la sequía que hay y el calor veraniego, estos campos son pura yesca. Poco bastó para que el fuerte viento norte que hacía ayer llevase las llamas al cercano monte haciendo que de nuevo esta ladera se quemase en gran parte. Más vale que se reaccionó rápido y se pudo atajar el incendio pronto, salvándose la mayoria de la masa forestal que cubre el monte.
¿Hasta cuándo vamos se seguir tirando las colillas por las ventanillas de los coches?
Parece que algo tan evidente de declarar un incendio se tenía que haber erradicado de nuestros hábitos, pero por mi experiencia en la carretera sé que no es así. Es muy frecuente, sobre todo a la noche, que es cuando más se aprecian las brasas al caer al asfalto, ver que esta práctica se sigue haciendo y con más frecuencia de lo que se cree. Me parece que va siendo hora que cada vez que se vea hacer una acción de esta se llame a los forales o ertzainas para dar notificación del acto y los datos del coche infractor. No nos tiene que doler prendas el hacerlo ya que es por el bien de todos y no del Sr. Conde, como decía el chiste popular cuando se iniciaron las primeras campañas de prevención de incencios forestales.
06/08/2005 00:29 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

14/08/2005

Centenario

Bienvenida.jpgEsta mañana al llegar a Betelu nos recibía una sorprendente pancarta en la que se nos daba la bienvenida seguida de una frase que me ha resultado chocante, por decirlo de algún modo: "BENDECID Al SEÑOR". Un poco más adelante, colgando de unos cables telefónicos aparecia recortada en el azul del cielo una Custodia, que se apreciaba que estaba hecha de cartón grueso. Así mismo, en algunos balcones y ventanas de las casas se veían unas bordadas sábanas blancas que en su centro lucían un escudo o anagrama. Extrañado por todo ello, he supuesto que se celebraba alguna fiesta religiosa en el pueblo, aunque después de tantos añós pasando por este bonito pueblo con el autobús no recordaba haber visto nada igual la víspera de la Virgen de Agosto. Al regresar de nuevo a Donosti, al mediodía, han subido algunos viajeros en Betelu y les he preguntado cual era el motivo de todos aquellos adornos y de las pancartas de bienvenida que había a las entradas del pueblo. Para mi sorpresa, me entero que esa noche había habido una concentración en el pueblo de 64 Agrupaciones de la Adoración Nocturna, procedentes de diversos pueblos de Navarra, así como de las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, unas pocas de Álava y de otras provincias, debido a que se cumplía el 1º Centenario de la fundación de la Agrupación de la Adoración Nocturna de Betelu y el 25º Aniversario de la Agrupación femenina, cosa que no sabía que hubiese esa diferenciación de sexos, lo que había dado lugar a que esa noche hubiese estado colapsada la iglesia y el pueblo de gentes beatas de todas edad y condición.
Cría que eso de la Adoración Nocturna era cosa del pasado, de esas cosas del Nacional-catolicismo de antaño, de cuatro beatas cursis y relamidas que se pasaban la noche en la iglesia, pero ante lo visto hoy, parece que sigue estando en vigor, y que sigue manteniendo una cierta capacidad de convocatoria, al menos en estos pequeños pueblos de la montaña navarra.
14/08/2005 23:06 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

15/08/2005

Hoguera

Hoguera .jpgHay cosas que cuesta entender pero así es. Este verano plagado de incendios forestales que han costado vidas humanas y gran cantidad de árboles calcinados, una sequía que hace que la maleza de campos y bosques sea autentica yesca, ha hecho que se prohiba hacer fuego en todo el medio rural, e incluso como es el caso de Navarra, fumar en los montes, pero aún es posible encontrar gentes que no se enteran o no se quieren enterar y siguen con sus prácticas domingueras de encender hogueras cuando van a pasar el día en el campo. Desde el viernes pasado, en la zona de descanso que existe cerca de la muga entre Guipúzcoa y Navarra, en el término del pueblo navarro de Arribe-Atallu, junto a la carretera que une Pamplona y Tolosa, hay instalado todo un campamento de campistas, una media docena de tiendas se ven, práctica por otro lado ilegal, y más hacerlo tan cerca de un río, que no se cortan un pelo y tienen día y noche una hoguera encendida. Cuando lo ví me llamó la atención, así como a varios viajeros del autobús que también se percataron del humo. Comentamos que enseguida aparecerían los forales para llamarles la atención y hacerles apagar el fuego. Pero cual sería mi sorpresa que ayer sábado durante todo el día estuvo la hoguera encendida, al menos en los cuatro viajes diarios que hago por allí ví salir humo, y hoy domingo seguía igual. Ante esto, al llegar al mediodía a San Sebastián he telefoneado a la Policia Foral contando lo que pasaba, identificándome e identificando el lugar en donde se estaba cometiendo la inflacción. El policia que me ha atendido me ha dicho que enseguida daría aviso a alguna patrulla y que se acercarían al lugar. Al volver esta tarde a pasar por este paraje, nada había cambiado, los campistas seguían allí y su flamante hoguera humeando como si tal. Al volver a Donosti, cerca de las 21,00 h. la situación no había cambiado, tal y como se aprecia en la foto que hecho al pasar. ¿A qué están esperando los forales? ¿Tiene que empezar a quemarse el bosque para que una patrulla se acerque a ver que pasa?
15/08/2005 23:28 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

18/08/2005

Un hombre bueno y sabio

Caro.jpgNo quisiera dejar pasar la ocasión de hacer mención a un hombre que, a día de hoy, se le sigue considerando sabio y bueno. Se cumple hoy el décimo aniversario de la muerte de Julio Caro Baroja, aunque para ser justos hay que poner delante el "Don" pues así merece ser tratado y considerado.
Por mi trabajo de cara al público, en las estaciones de autobuses de Pamplona y San Sebastián he visto muchas caras conocidas pero es la figura de este hombre la que más vívida y clara recuerdo pese al tiempo transcurido desde la última vez que lo ví. En aquella época trabajaba en otra empresa distinta a la actual y estaba destinado en su oficina de Donostia que, por su ubicación en la estación de autobuses, gozaba de una excelente vista sobre el Pº de Vizcaya. Don Julio, cuando pasaba temporadas en su caserón de Itzea, solía aparecer, de vez en cuando, por san Sebastián y lo hacía en autobús. Cogía "La Baztanesa" y otras veces el "Bidasotarra" para venir desde Vera de Bidasoa. Tras acabar su gestión, o el asunto que le había traído, se volvía a su casa a eso de media tarde. Tras coger el billete, se dedicaba a esperar la hora de la salida dando pequeños paseos a lo largo del Pº de Vizcaya, bajo las moreras, otras veces lo hacía al otro lado de la calle, paralelo al río Urumea. Iba y venía, una y otra vez, y así se pasaba un buen rato pues siempre aparecía con bastante tiempo de antelación a coger el bus. Yo, desde la oficina, lo observaba y me llamaba la atención su aspecto cuidado, siempre atildado y con un toque rancio y relamido. Era un hombre más alto que bajo y de porte elegante, con cierto aire de dandy inglés, que solía vestir una amplia gabardina, otras veces abrigo, y si era verano, pese al calor, vestía americana de paño con refuerzos en los codos. A veces se cubría con una amplía boina y también, con un sombrero verde tirolés, de los que tenían una pequeña pluma en un costado y que desde entonces no he visto a nadie usar. En ocasiones, se descubría la cabeza y con las manos en la espalda sujetando la txapela, se detenía, y observaba a los demás paseantes y viajeros. Muchas veces llevaba pajarita, algunas de vivo color, que junto a su sombrero y atuendo le daba un aire de intelectual distraido y ausente. Intelectual era, distraido y ausente no lo sé pues no lo traté, pero si sé que ha sido una figura señera para la cultura navarra, y vasca en general. Siempre oí decir a mi padre que este hombre, así como el Padre Barandiarán, había hecho por Navarra más que cualquier pintamonas que estaban en la Diputación Foral y se emocionaba viendo su documental "Navarra, cuatro estaciones" pues suyo era el texto y que rodó su hermano Pio. No sólo lo decía mi padre, sino que también lo digo yo. Creo que ha sido uno de los pocos hombres libres y honestos que hemos tenido en aquella época de transición política y en la que se convirtió en nuestra propia conciencia, más preocupado por cuidar su libertad, libre de todo programa político, que de trepar política o socialmente. En fin todo un ejemplo de independencia intelectual y de libertad de conciencia.
18/08/2005 23:32 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

27/08/2005

Pedigüeño

Fraile .jpgEl otro día al pasar por el pueblo guipuzcoano de Lizartza encontré una escena que ya había olvidado. Un poco más adelante de la parada del autobús había un fraile franciscano llamando puerta por puerta ejerciendo su labor mendicante. Esta escena, habitual hace muchos años creía que había pasado a mejor vida y que estos religiosos ya no salían a recorrer los pueblos solicitando la ayuda de los vecinos. Recuerdo de crio, en el pueblo de mi madre, Lerín, en Navarra, en donde pasaba el verano en casa de mis abuelos, de vez en cuando aparecía un fraile de estos que iba recogiendo limosnas casa por casa. Otros, que en aquella época también lo hacían, eran los mendigoss a los que se les llamaba "pobres de solemnidad" y que también eran socorridos. Era frecuente estar en casa y oir unos golpes en el portón de ésta y tras ello una voz que decía: ¡Ave María Purísima! y mis abuelos ya sabían con eso que venían alguien a pedir limosna, sea un fraile o un medigo. Mi abuela me daba unas ochenas y a veces, tras comprobar por la ventana quien era el que llamaba, también me daba media hogaza de pan y alguna fruta y me hacía bajar a darselas. Para mí, hasta que no me acostumbré, fue como enfrentarme al hombre del saco o a ese "coco" de nuestros miedos infantiles. Si era la hora de comer, bajaba mi abuela y lo acomodaba en un cobertizo que había junto al pajar y dándole una ración de lo que había preparado ese día para comer la familia. Si era a última hora del día le daba de cenar y le dejaba dormir en el pajar, advirtiéndoles previamente que no tenían que fumar. Si era invierno les dejaba dormir en la cuadra, encima de unos montones de paja junto a las caballerias que mi abuelo y tios usaban para la labranza para recibir el calor de estos animales. Si no traían manta, había unas en la cuadra para dejarselas. Eran muy bastas pero abrigaban como demonios. Mi abuela decía que eran de Bejar, como diciendo que eran de una gran calidad.
En fin, la visión de este fraile ha hecho que volviesen a mi imágenes de la niñez ya olvidadas, de una época de penurias y escasez, pero no por ello menos entrañables ya que forman parte de lo que somos y ha hecho que por un rato me entregue al placer de la memoria.
27/08/2005 13:11 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

31/08/2005

Día de velas y de juerga.

31-agosto.jpgDesde el 26 de septiembre de 1877 la hasta entonces "Calle de la Trinidad" recibe el nombre de "Calle 31 de Agosto" en recuerdo del incendio y saqueo que sufrió San Sebastián a manos de las tropas inglesas del general Wellington, tal día de 1813. Las crónicas cuentan que durante ocho días la ciudad fue arrasada y sus habitantes vejados y muertos por la soldadesca que se presuponía liberadora del invasor francés, bajo el mando del general Rey. Gran parte de las casas donostiarras desaparecieron con el incendio y sus habitantes huidos, y sólo la "Calle de la Trinidad" que corre al pie del cerro de Urgull se salvó de la quema. Debido a eso sus casa pares, junto al monte, son las más antiguas de Donosti. Aun así, la calle quedó incompleta pues sus primeros números: 2, 4, 6 y 8 desaparecieron para siempre. Hoy día queda el solar donde se ubicaban estas casas, en lo que es la entrada de la Plaza de Zuloaga.
Casi 200 años después la ciudad recuerda tal acontecimiento concentrando a gran número de donostiarras en dicha calle, que la recorren con una vela encendida en la mano, tras ello, se continua el duelo, pero de otra forma, más lúdica y alcohólica, en los numerosos bares que la jalonan puerta si, puerta no.
Los ingleses celebran a Wellington como héroe, los franceses recuerdan a Rey en el Arco del Triunfo, y nosotros ponemos las velas y nos vamos de bares.
31/08/2005 13:07 Enlace permanente. Hay 1 comentario.


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